Me lo avisaron mis compañeras pero ayer desfilaron varios episodios de esta serie por mi mente cuando observé que una de nuestras vecinas de enfrente se paseaba desnuda, a la vista del barrio.
Esto es lo que tiene cenar en la terraza y no en un bajo donde sólo te cruzabas la mirada con el espíritu del General Diaz Porlier.
martes, 5 de agosto de 2008
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