Llegue a casa y las palabras de Homero en la Iliada me vinieron a mi cabeza, saliendo de la terraza, alto, erguido y triunfante un hombre aparecía después de superar un reto hercúleo...¡Limpió las sillas del Salón con 40º, al sol y con la piel más blanca que un traje de novia!.
Ante mi sorpresa sólo pude articular unas pobres palabras claramente insuficientes.
Esta es la historia de un héroe.
martes, 5 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario